La vida trastumbada la suspiro entre palomas
que florecen en la infancia
cuando el palomar era en el patio
sobre el galpón de chapa
un agujero y un hombre
que no vuelve todavía
de la muerte.
Después
la hospitalidad me abrió las piernas
y dejé pasar a peregrinos,
viajeros, indigentes y fugados
que dejaron la puerta de mi casa
llena de cadáveres.
Del libro “Aquí no vive nadie” de
LUCIANA A. MELLADO -Argentina-
Compartido por Rolando Revagliatti
No hay comentarios:
Publicar un comentario