En un rincón de la página en blanco
corretea la silueta de unos labios,
la dibujé con mercromina y viento,
la persigo con mis dedos como alas,
huye como un ruiseñor ante la fealdad,
cuando la capturo me besan
imagino que son piel de tu piel
y me escondo en la esquina más recóndita.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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