domingo, 16 de octubre de 2016
ROLLY WHEEL
“Parece que es una de las inevitables leyes de la naturaleza que algunos seres humanos sufran de miseria. Estas son las personas que, en la gran lotería de la vida, fracasarán.”
― Thomas Malthus (1766-1834)
“¡Atención! La primera oleada superará los trescientos mil individuos, tengan todo preparado para que el tránsito sea fluido, ordenado y con ausencia de altercados. Tenemos órdenes expresas de sofocar cualquier amago de rebelión. A la menor señal, disparen.
Y por Dios, sean certeros, cualquier residuo del flujo migratorio puede ser considerado por nuestros superiores como un intento de desestabilizar el equilibrio poblacional.” El sonido de la sirena precedía al mensaje que se repetía una vez tras otra. Mientras que los dispositivos humanos de
proximidad: comprobaban las entradas; encendían los escáneres; verificaban que el sistema de
desinfección y el túnel de lavado funcionara correctamente; contaban las raciones; y engrasaban las cintas del recorrido para una mayor suavidad y ligereza antes de volverse a adentrar en el desierto. Desde la altura de sus edificios protegidos, los mandatarios hacían un seguimiento vía satélite de los participantes, para que la entrada en avalancha no diera problemas y fuera sencillo asignar los ganadores de la etapa. Aquellos que, al fin, conseguirían su plaza en el asentamiento dormitorio, ese 0.01 por mil de los corredores (número igual o menor al de bajas sufridas entre una etapa y la anterior). El resto debería seguir ruta y esmerarse más en la siguiente oportunidad si deseaban
salir victoriosos.
Miles de personas avanzan nuevamente por el desierto dirección al puesto de avituallamiento RWG-
48.501.720, sobre aquellas carreteras interminables que parecen correr más que ellos. La esperanza por alcanzar el éxito renace en cada intento.
Sabedores de la inutilidad de la carrera, pero conocedores de que ésta es la forma de sobrevivir, siguen compitiendo por: algo que llevarse a la boca, por el aseo programado y ese equipamiento que reponen en cada etapa. Única manera de tener una vida en aquellos páramos inhabitables donde rueda incansable la cinta que con cada paso suministra de energía a los generadores que alimentan la ciudad que jamás podrá albergarlos a todos.
Carmen Rosa Signes Urrea (España)
Publicado en la revista digital Minatura 151
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