Al caído caerle,
y si está de pie,
primero derribarlo.
Lo importante es el aplauso,
que suene bastante aunque sea falso.
La honra ajena sólo sirve para hablar mal de ella;
¿quién lo manda a ser diferente?
Su actitud arriesga nuestra comodidad,
su excelencia hace ver mal nuestra mediocridad.
Haré creer que soy amigo,
que siempre tenga las defensas abajo,
para obtener información de todo tipo sin pasar trabajo.
Lo que me digan en secreto,
lo proclamaré en público,
en mi versión,
y con mi estilo;
siempre mostrándome misericordioso,
comprensivo,
fiel,
leal,
y solidario;
aunque mi abnegación y altruísmo parezcan algo odioso.
Regañaré a los que exijan justicia luego de escuchar mi invento...
mi cuento,
mi parábola,
mi fábula fabulosa y descarada,
y pediré comprensión y pasciencia.
Redarguyéndoles la consciencia, salían de uno en uno.
SERGINAZ
No hay comentarios:
Publicar un comentario