sábado, 15 de octubre de 2016

LAS HORAS


¿Qué alguien me mira?
No puede ser.

Las horas
poco a poco se llevan
los trazos,
las siluetas,
las huellas,
todo lo que pueda
identificar
a la escritora loca
con los bolsillos llenos
de piedras;
a la abnegada esposa,
a la mujer preñada
inundada
por aguas subversivas;
a la amiga fiel
que combate
la fatal biología
con bandejas
de entremeses
y racimos
de flores.

¿Qué alguien me lee?
No puede ser.

Deja que parta.
Llaman los ríos
inexorables.
Soy uno
de los muchos
espectros
cibernéticos,
de las innumerables
criaturas
que pululan
los momentos
liminares.

Casi no puedo
con el peso
de la llamada carne.
Reclaman los fantasmas,
reclaman.
El amor no retiene,
ni la esperanza.
La ventana abierta
canta sirénida.
La corriente murmura
caminos, coordenadas.
Todo en mí apunta
hacia el otro, afuera.

Para que siga
el mundo dando vueltas.
¿Quién tiene que morir?

El poeta.

Del libro El jubilado de Alfredo Villanueva Collado -Estados Unidos-
Publicado en Editorial Alebrijes

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