lunes, 17 de octubre de 2016
KAIROS
La tribu que conforma su figura
cruza fronteras cuando caen las hojas.
Nace, muere y renace.
Por lo tanto, no debiera temerle
al sempiterno agujero negro del invierno.
Pero la luz se vuelve sombra, y el frío
se apodera de miembros y arterias.
Aparecen nombres desaparecidos,
las fiestas guardan ausencias con rostros,
los órganos se encogen, ateridos.
Si hubiera un dios, si hubiera un regazo
que recoger esta angustia pudiese,
no bebería el vino amargo de los días
que se acortan, oscurecen, fallan
agotados sobre los sentidos.
Cada fin de año, surge la pregunta
con la intensidad de un navajazo
trazando vías rojas sobre el almanaque.
¿Llegará acaso a ver la primavera?
¿Será el próximo otoño el último otoño?
Del libro El jubilado de Alfredo Villanueva Collado -Estados Unidos-
Publicado en Editorial Alebrijes
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