viernes, 14 de octubre de 2016
EL SEÑOR DE AUTIGASTA
Fue Alonso Carrión
o Juan Bautista Muñoz
el que dejó la heredad
viñedos algodonales
la umbría plantación de higueras
los durazneros
el membrillar a orillas de la acequia
y un buen día
mandó todo al carajo
religión y familia
rey y teniente de gobernador
y se adentró en el caserío de indios
por los matorrales de Huaycama
para hacer vida de idólatra
fornicar con salvajes
comer viandas asquerosas
pintarrajeado
emplumado
por fin libre
las corotas al aire
huérfano
sediento del lloro de plata de la luna
En las familias viejas
se estrujaban la conciencia y el amor
Y como el señor de Autigasta
encontrábamos la libertad
al morar en el monte
Conviviendo con animales silvestres
aprendimos a oler al enemigo
a ver lo que ocurre detrás del horizonte
también a escribir con silencios
a inventar palabras mudas
De nuestras mancebías
provinieron los mestizos
desgraciados poetas de la tierra
Los mestizos son poetas taciturnos
Su poesía es un monte
que se les desnubla adentro
y les crece hasta avasallarles la lengua
buscan el silencio
lo atraviesan
y se desdibujan en la muerte
Generaciones y más generaciones
fueron disimulando encubriendo
la nariz de puma
el ojo de ágata
la boca con el estigma real
el topu de oro atravesándoles el corazón
la huincha de finísima lana
ciñendo sus cabezas
Pero aún hoy
en las noches inaccesibles
deambula una palidez lunar
por los campos
Es el alma de algún poeta de la tierra
como vislumbre
surgiendo
como las flores de la muerte
Leonardo Martínez -Argentina- (In memoriam)
Compartido por Rolando Revagliatti
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