lunes, 17 de octubre de 2016
EL ANSIADO PIMPOLLO
Estoy esperando el resultado positivo se dijo a si misma la vagina. Lo dudo tanto.
Fueron muchas las tentativas frustradas que ya casi perdí la esperanza. ¡Cuántas veces, por Dios, lo he intentado y nada! No se imaginan cuánto llanto derramado corrieron como río revuelto por el inodoro. Dolores y malestares durante la menstruación, mes a mes, muchos años, con esa canilla abierta de maldita sangre, que me dice que no. Que no puedo concebir. Todo pasa por ahí. Lo más íntimo de mis órganos femeninos no me responde.
¡Cómo envidio a todas aquellas mujeres con panzas en forma de pelota! Tan sólo por una vez quisiera sentirme que por ese túnel brote el pimpollo de mis sueños. Que llore y me grite: "Aquí estoy. Todo tuya. Sangre de tu sangre. Gracias por concebirme". Entoncesgritaré los dolores de parto y con alegría cuando te parí. Pasarás por ese túnel como un triunfador.
¿Quién me entiende? Estancada en mi capacidad de procrear. Sólo el placer del sexo me aplaca. Retumba a hueco este vacío que quiero llenar. Oscura y húmeda soledad.
Inútiles tratamientos y consejos de los más inverosímiles, probando de todo y nada.
Esta semana espero ansiosa nuevas noticias del positivo. Mi duda persiste, me desanima. Si no resulta, intentaré otra alternativa. No me rindo mientras hayan esperanzas.
Tengo una intuición y una corazonada. Desconfío de los espermatozoides holgazanes. Pediré ayuda para que me inyecten de otro ser.
Dejé pasar un mes. Esperé con ansiedad los nuevos resultados. Y vino la respuesta con el OK del positivo. ¡Sí! ¡Por fin se dio! Se terminaron mis dudas. Acudí a la clínica del ginecólogo, llevando los últimos exámenes médicos. Me revisó minuciosamente. Sin reparos me dijo: "¡Tendrá que hacer reposo! Corre peligro de perder el embrión." Me fui con nuevas dudas. ¿Lo mantendré hasta el final o no?
Transcurrió otro mes y ocurrió lo inesperado. Corrió por mi vagina una nueva hemorragia, perdiendo el feto que tanto quise concebir. ¿Y ahora qué…? Se terminó la búsqueda. El túnel de mi esperanza se cerró definitivamente. Descorazonada, cambié las reglas del juego. Entregué mi amor a una cónyuge… Ella sí pudo engendrar… Compartimos juntas esta una nueva vivencia brindando nuestro amor de madres a ese pimpollo anhelado.
Pesaj (Lito) Skudizki
Publicado en Literarte 88
No hay comentarios:
Publicar un comentario