Desnuda, suave.
Temblorosa.
Mi aliento corre dentro tuyo.
Quieta, inmóvil y vulnerable.
Somos dos víctimas abandonadas
de nuestra pasión.
Vivimos el nuevo y antiguo amor.
Las fauces del placer, atropellan,
Devoran y giran alrededor.
Nuestros ojos se miran,
se apagan y se pierden
Ramiro Jordan
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