viernes, 14 de octubre de 2016
POLÍTICAS BANANERAS
Artur Mas está alimentando un peligroso discurso consistente en asegurar que el conflicto político que hoy existe en Cataluña debe abordarse por medios políticos y no jurídicos. En la entrevista del pasado domingo con Ana Pastor, Mas se preguntó si es razonable “utilizar” al Tribunal Constitucional para resolver el desencuentro entre el sector nacionalista de Cataluña- ojo, pues siempre se le presenta como representante de la totalidad de Cataluña y no es así- y el Estado español.
El sofisma que entraña esta visión salta a la vista y coincide con ciertas vacilaciones dolorosas del propio Mas al referirse a la mencionada entrevista. Porque el nacionalismo de los más diversos pelajes adora la épica, casi siempre vinculada a la mistificación de la historia y fomenta la exaltación popular, con el fin de convertir en clamor la política y de usar la algarada como elemento no solo movilizador sino soberano.
Así las cosas, conviene dejarle bien clarito a Mas que si bien el elemento revolucionario espontáneo - la desobediencia civil- desempeña un papel evidente en los procesos descolonizadores de emancipación, en las DEMOCRACIAS no caben IMPROVISACIONES DE LA LEGALIDAD. Por lo tanto, esta doctrina subrepticia enunciada a medias para disimular sus vergüenzas, de que en todo movimiento liberador ha de haber un punto rupturista con la legalidad anterior, es falaz y antidemocrática.
El fanatismo manipulado no tiene otro cauce que el de la ley, y si lo desborda, tendrá que vérselas, frontalmente, con el Derecho, el mismo que nos ampara y defiende a TODOS.
Antonio Papell
Publicado en Agitadoras revista cultural 56
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