lunes, 17 de octubre de 2016
ASPIRACIÓN CENTRAL
‘Existen actualmente 10 billones de seres humanos en la Tierra; pero afirmo, con una convicción cristalina, que dicha superpoblación no es un problema, es un mito. La cuestión es una ineficiente ocupación del planeta.
Sigan mi raciocinio: si en una casa con cinco cuartos, solo uno estuviese siendo utilizado por cincuenta personas, podríamos decir que ahí existe una superpoblación, ¿o una mala gestión del espacio?’
Los miembros del G10, reunidos el 19 de Abril de 2082, concordaron al unísono con las declaraciones del presidente Jozefo Paĉjo, que añadió: ‘Por eso propongo un desplazamiento de 7 billones de personas para zonas del planeta no habitadas.’
‘Pero ¿cómo?’, ha sido la pregunta que brotó de muchas bocas.
‘Se construirá en órbita geoestacionaria una máquina capaz de transportar a las personas de una zona
a otra.’
Y, así, una máquina empezó a ser construida. El 12 de Febrero de 2089, en otra reunión del G10, el aparato que ocupaba el cielo haciendo surgir la noche en pleno día, empezó su trabajo. De su interior empezaron a salir millones de tubos tentaculares de succión. El pánico se instaló, porque el aparato era la versión metálica de Cthulhu, pero independientemente de esto, millones de millones de personas estaban siendo aspiradas, al son de chomps, de los grandes centros urbanos, y esparcidas con un burps! en Groenlandia, en la Antártida, en el Sáhara, en la Patagonia, en Gobi, en el Grande Desierto Arenoso, en Kaffeklubben y en otras zonas poco o nada habitadas hasta 2089.
Y en una escala nunca antes vista, la humanidad ha asistido en directo a la lucha por la supervivencia de los más aptos. Pocos han sobrevivido al desplazamiento, porque se han mostrado débiles en la adaptación; pero los que consiguiesen enfrentar una situación, probablemente desfavorable, garantizarían descendientes más fuertes. El fortalecimiento de la humanidad ha suplantado a la aparente inmoralidad del acto.
La población mundial es actualmente de 3.1 billones de personas.
Jozefo Paĉjo tenía razón al afirmar que la superpoblación era un mito.
Paulo Brito (Portugal) Traducido Laura Rivas Fernández
Publicado en la revista digital Minatura 151
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