Tú toro bravo no puedes saber
si con tu muerte hieres la arena y el musgo del pasado...
Ávido y por haber...
Pero si sabes del desaprensivo
que le tocó las tetas a tu mujer...
A lo largo de tu triste historia
te cubrieron con una espada y una capa...
Mientras cubrían con sangre de tu noble raza
las arenas de los ruedos... de odios y silencio...
Tu corazón hirviendo, tus ojos de hiel,
tus manos crispadas en el filo enhiesto y amargo...
Apretaste el cuello de aquel que no conforme con el daño
que ya te había causado... oso poner sobre las tetas de tu mujer sus sucias manos.
Tú que vivías feliz pastando por los campos;
hasta que tubo la brillante idea la mujer insatisfecha
de un estúpido romano... de lanzarte al albero para su diversión...
A que en noble y desigual pelea mataras a los cristianos...
Agua, musgo, sal y arena...
para tu triste corazón vencido
Que fue herido de muerte por un acero toledano...
Tú fuiste noble en la pelea... pero no así son los humanos...
Yo quiero romper una lanza en tu defensa...
Pero no sé si seré comprendido por mis propios hermanos...
Pues se aprovechan y beben de tu sangre...
hasta esos que se auto proclaman "cristianos" ¡¡Hipócritas!!
Rafael Chacon Martel
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