lunes, 5 de septiembre de 2016
LOS HERMANOS OPPERMANN, DE LION FEUCHTWANGER
“La chusma no teme a nada más que al entendimiento. Debería temer a la necedad, si comprendiera que significa la palabra terrible”
Goethe
En estos tiempos confusos y no menos amenazadores, que corren sospechosamente inclinados a la recuperación de “hazañas” antisemitas propias de un pasado de terrores, suele resurgir de la noche al día, cuando la economía flaquea por extrañas operaciones que dan excesivas ganancias a los de arriba y aprietan con más puntos la correa del poder ultraconservador: el culpar a los judíos captando el descontento del sector social más castigado por la explotación.
Quienes amamos y defendemos las libertades, la democracia transparente y equitativa, luchando en favor de la ética y contra los cínicos eufemismos que patrocinan muchos políticos, debemos de prestar toda atención que nuestro compromiso de conciencia nos permita, para afrontar esta amenaza y peligrosa xenofobia que sobrevuela sobre el judaísmo, que no sionismo.
Este virus maligno va creciendo, se expande en el viejo continente agitando consignas hitlerianas a lo que se une una demagogia feroz del republicano Trump intentado alcanzar la locura de Masa y Poder.
De aquí comentar como muestra esta obra maestra de Lion Feuchtwanger (Munich 1884- Estados Unidos 1958), Los hermanos Oppermann. Ejemplar novela de rica literatura testimonial, meditación de sensatez a la vez que disfrute de una narración conmovedora, que tiene como protagonistas personajes de origen judío de la alta burguesía berlinesa de los años treinta, cuya personalidad social, ante el fenómeno del nazismo se siente alarmada dada la desfachatez de la chusma y el poder que provoca la esquizofrenia, componiendo un retrato vivo del trágico suceso padecido por los judíos alemanes sin distinción de clase social cuando el poder de Hitler.
La familia Oppermann contempla con cierto estupor e inquietud el ascenso de las hordas del nacionalsocialismo perturbador con sus tronadores cantos populares, por su vida privada y comercial. Indecisos, se interrogan apoyados ingenuamente por la libertad y la cultura de los pueblos de los que ellos se sienten partícipes, frente a la barbarie que se cierne sobre sus cabezas. Estado que no quieren aceptar aferrados a la débil fuerza y esperanza de la razón. Razón que me ha llevado a una nueva lectura pendiente de Los hermanos Oppermann publicada hace unos años, por considerar esta novela ejemplar espejo del panorama actual, palpitante crónica de un escritor que fue considerado peligroso para el régimen implantado por Hitler, su cuadrilla y un pueblo en su mayoría enfebrecido y fanatizado, que comenzó pronto su persecución.
Francisco Vélez Nieto
Publicado en el librepensador
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