domingo, 4 de septiembre de 2016
INEVITABLE ESPERA
Había deshojado tantas primaveras que
solamente le quedaban otoños
encerrados en una jaula de briznas del
olvido. Entonces supo que el dolor había
volado a través de nubarrones acelerando
su llegada al país de la lluvia, entrevisto
en tantos sueños perseguidos por
cazadores de utopías.
Afloraron reclamos de un pasado remoto,
portadores de pájaros capaces de traducir
el verbo de la niña escondida en su
memoria.
Tuvo la certeza de que el final cercano no
apagaría la luz que acariciaba sus manos
agobiadas. La fiebre había cedido,
finalmente. Las heridas fueron mudando
en tenues cicatrices. No dolían.
Estaba preparada para que se cumpliera
el designio inevitable.
Catalina Zentner Levin
Publicado en la revista Literarte 86
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