Oh, Tierra, Madre Nuestra,
que nos diste, vida,
y velaste nuestro sueño.
Tanto amor, por ti,
en nuestra vida,
hemos sentido,
no es pequeño.
Dulces, Madre Tierra,
los frutos, que nos das,
que recibimos, de tu mano,
que tal vez, tú, los pare con dolor.
Frutos, que son frutos,
que comemos, puros, limpios,
y nos dan vida, legados a nosotros,
por ti, con mucho amor.
Sea tú,
oh Madre, nuestra Madre,
Te reconocemos, como tal,
nuestra Madre, eres Tú,
nuestra Madre, que vida
nos da, y vida nos quita.
Pero en tus brazos, en tu seno,
a recibirnos siempre lista
Nuestro Padre, el Cielo,
nuestro Tío el Viento,
y todo por amor, y todo,
por nuestro contento.
Vientre nuestro,
que tú eres, oh, Tierra.
Vientre, que nos recibes,
en tu seno.
Tu reino es nuestro,
porque de ti venimos,
y sagradamente, está escrito,
polvo somos, tierra somos,
de ti nacemos, a ti regresaremos.
Rafael Pérez
No hay comentarios:
Publicar un comentario