No me perdones, amada.
Promételo esta mañana:
Aunque te duela en el alma.
Aunque te hieran mis palabras.
Aunque te arranque una lágrima.
Aunque sea cruel mi desgracia.
Aunque clame mi dolor a tu ventana.
Aunque a tus pies mi mundo caiga.
Aunque la soledad rebose en tu mirada.
Aunque la noche te susurre, Ana.
No salgas, no vayas.
Escóndete bajo tu almohada.
El Viajero Solitario
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