A la oquedad del balde
escurriremos
lágrimas ovales
y pagaremos
el óbolo
con nuestros óvulos
(y las cabelleras de nuestras hijas)
entre los escombros
hundiéndonos en las bocazas
de los salitres
una Menina
caminando
huyendo
conmigo en brazos,
por un sueño
la he visto pasar
LUCRECIA COSCIO (Argentina)
Publicado en Los puños de la paloma
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