Sembramos la palabra,
tiramos la Poesía como si fuera semilla;
en humedad o en sequía.
Vidas sin razón,
corazones insensibles,
sin pasión;
rutinas sin emoción.
Traemos las buenas noticias del Paraíso perdido para el hombre del común.
recuperado por el caminante extraviado.
Por el vidente emancipado,
como profeta que hace a un lado el ego para utilidad del Reino.
Vamos segando y sembrando de nuevo,
rezando pero remando hasta tocar tierra,
caminar para descansar,
y sólo al llegar,
volver a comenzar.
La riqueza es sentir gozo por cualquier cosa... éste es el tesoro escondido.
Éstos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la poesía, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la poesía, y se hace infructuosa.
SERGINAZ
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