Gregory Past, tras una vida muy desgraciada, optó por anclarse de manera obsesiva en el pasado. Temía que, cualquier cosa por venir, superara en sufrimiento a la vivida. Llevó esto a tal extremo que, con el tiempo, fue adquiriendo una insólita cualidad que no solo le permitía revivir los recuerdos más cercanos y propios, sino que llegó a evocar recuerdos anteriores a otras épocas y ajenos por completo a su propia vida. El desarrollo de esa visión retrospectiva alcanzó tal intensidad que podía describir, con todo lujo de detalles, episodios y acontecimientos muy alejados de su tiempo real. Logró tal fama, que continuamente era visitado por historiadores e investigadores de todas las materias que querían conocer el pasado más remoto a través de sus recuerdos. Consiguió remontarse tan atrás en el tiempo que, en una de las ocasiones de sumo éxtasis, Gregory detalló, con todo tipo de pormenores, cómo Dios, con inmensa bondad, mezclaba agua y tierra para hacer barro.
Isidoro Irroca
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