Desde el jardín interior
del lenguaje,
prefiero una escena
realista,
de cosechas y frutos,
se abriga
el destino de ser,
camino al objetivo,
estado de continua
devoración,
la dureza de la vida
no carece de belleza,
la belleza de dolor,
el dolor,
lo que hubiese para otros
habría siempre para él,
parezco un pequeño
de rodillas,
ante trópicos y elípticas,
un puñado de almendras,
ecos corriendo
por los rincones,
canto hecho
al ardor
de uvas y rumores
ALBERTO PÉREZ
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