ALQUIMIA
El oro, suspirante del sueño,
despertó río de plata
y, el río,.despertó mar espejo;
el mar despertó velas,
barcos, nubes y cielo;
tú, sirena dormida
en una isla de ensueño,
seguías y seguías
felizmente durmiendo.
Yo, desolado y desnudo,
escribía en el viento,
con la pluma amarilla
de un jilguero,
mudos versos de amor
en los ojos de un ciego.
JUAN CERVERA -México-
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