viernes, 26 de febrero de 2016

UNA DAMA EN SILENCIO


Caminaba por las calles
escondida entre las sombras de los portales
procuraba no pisar las rayas del suelo
y sus ojos eran lágrimas y prisa.

Se soñaba débil y era más fuerte que la vida,
resbalaban de sus curvas
chorros de sensibilidad y ausencia,
huía sin saber que ella era su propio enemigo.

El peso de la edad y la constancia,
hicieron que su presencia fuera un paraíso en la tierra,
loados sean los tocados con el honor de haber comprendido
su esencia de mujer.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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