Escribe, ¡oh Leonardo!
lo que tu alma dicta,
la bella poesía invicta
que proclamó Abelardo.
Hijo de mis entrañas,
el mundo es un ocaso
donde caen los mansos,
busca en las montañas.
Consuelo a tus lágrimas,
lucha por tu patria
sin importa la desgracia,
jamás elijas las armas.
Derriba de tu camino
los grandes muros,
serás libre, te lo juro
cual del ave su trino.
Leonardo Pino -Perú-
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