No somos dos, sino uno,
y nos mueve un solo viento
y los lazos que nos unen
nadie consigue romperlos.
Tú estás tan dentro de mí,
igual que yo en ti me siento,
que nos miramos los dos,
y sin hablar comprendemos
lo que te quiero decir,
lo que tú me estás diciendo.
Esta unión que sobrepasa
los "perdona", los "te quiero"
curan heridas del alma,
nos cubre con fuerte velo
y nos ata con cadenas
que no las destruye el tiempo,
Y, aunque no estás,
no te has ido,
y, sin verte, te presiento.
Y si el aire me acaricia,
yo creo que son tus besos.
El tiempo quiere alejarnos
pero yo no lo consiento:
qué más da que pasen años
si yo te sigo teniendo.
Concha Mingorance Pinillos (Sevilla)
Publicado en la revista Aldaba 29
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