martes, 26 de enero de 2016
REGUERILLO
Reguerillo de montaña,
sin cauce ni curso fijo,
pero con agua viajera.
Apareces de repente,
un día de lluvia y frío.
Bajas entre la hojarasca,
cantas desde la montaña
con un murmullo otoñal
cansino y somnoliento.
Que solo rompe la lluvia,
al precipitarse con fuerza
contra los charcos en tierra;
remansos de agua y paz
que se expanden al llegar
displicentes contra el suelo
creando un ambiente
melancólico y muy húmedo,
como solo un otoño despierto,
sabe a veces crearlo...
con un reguerillo perdido
casi cubierto por hojas
en cualquier remoto bosque,
por donde nosotros pasamos.
MARÍA LUISA HERAS VÁZQUEZ -Barcelona-
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