Todos tenemos un yo escondido en el alma viviendo a cuestas de nuestras iras y pasiones más recónditas, pasamos nuestras vidas escapando y corriendo como locos compitiendo con el calendario, robándole tiempo a la vida como gotas de lluvia en los caminos del destino, enemigo de mis noches, implacable saetas de segundos que asesinan los minutos del reloj, y yo peleando mil batallas escondidas en mis letras entre versos y poesía, otorgándole al amor certeras estocadas al corazón, que por cierto aunque éste sangra profusamente jamás deja de luchar, guerrero del recuerdo de los ocasos y el alba, consentida y dulce, en cada beso robado en la batalla del amor, lucero de la noche encantada, desde el día que tus ojos miraron los míos, insaciable deseo del perfume de tu piel enredado en mis ilusiones, compañero inseparable de tus quimeras de amor cuando la noche aún nos brindaba su manto, para acurrucarme en tus senos y beber tu calor en los recovecos de tu ser, fogoso destello de pasión en el universo del amor, como dos almas que se unen en la batalla del encuentro entre la hierba fresca y tu piel, donde seguramente me entregaré a tus brazos sediento de pasión, y gota a gota derramarás en silencio tus palabras en mis oídos, como cantos de sirena, y seré un esclavo más de tu amor en el mar de los deseos, desgarra mis vestiduras y marca a fuego lento en el fragor de la batalla mi piel contra tu piel, en donde tu nombre no sea olvido.
Héctor Pizarro Gauthier -Chile-
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