lunes, 4 de enero de 2016
CANTOS MELODIOSOS.
Un gran suspiro brota al aire,
de aquel niño descalzo
sentado en la desnuda roca,
observando los nidos sin aves
que en gran bandada
parten esquivando el invierno,
cuenta las horas
tratando de escuchar sus cantos
mientras se alejan por cielo.
Su anhelo claro
como un estrella
ilumina de esperanza su alma,
levanta su rostro lloroso
al escuchar los cantos melodiosos
de unas aves en el nuevo amanecer.
Con los rayos del sol
levantan el vuelo,
trinan con alegría y gran jubilo
alabando la bella aurora,
con canciones de amor
esparciendo alegría
por los aires del inmenso cielo.
Se admira al ver
las bandadas de aves
que vuelan unidas,
majestuosas con su plumaje de mil colores
pintando el paisaje
regresando a sus nidos
queriendo ser como el arco iris
que se posa libremente entre las flores.
Su alma se alegra
al escuchar esta música
que se propaga por el cristalino aire,
que vibra como una flauta
por el prolongado trino
de la caravana errante
que regresa a su nido.
Alberto Camargo. (Colombia).
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