Baila, baila, bailarina, no dejes nunca de bailar, pues la vida es un baile que no puede parar. Aunque entumecidas tus piernas, anquilosados tus brazos, tu sentimiento enojado, tus miedos a tu alma adheridos, cierra tus párpados y sueña que vuelas alto, tan alto como las águilas, tan bello como las gaviotas, tan suave como la seda de un velo. Abre tus ojos y comienza a bailar... baila, baila, bailarina, no dejes nunca de soñar.
DEL CUADENO DE POEMAS GAVIOTA de MILAGROS RUBIO MAS
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