—Padre, ¿crees que algún día podremos volver? -Pregunta Diego a su padre.
—No pierdas la esperanza, cuando recuperemos la tecnología pérdida regresaremos-le responde, luego se levanta de la mesa donde permanecía sentado junto a Diego y sale de la habitación.
Diego se queda solo en silencio, observando el desolado paisaje del exterior, ya no queda nada que valga la pena, todo fue arrasado, destruido en la guerra, incluso el conocimiento, causando un atraso de más de 1000 años. Las pocas decenas de supervivientes que sobrevivieron, llevan más de 20 años trabajando en una rudimentaria nave espacial que les permita salir de aquel lugar, ahora una tierra hernia, donde llegaron hace ya 800 años, con esperanza, huyendo de su hogar, donde a causa de la contaminación y la superpoblación era ya imposible vivir. Se trasladaron a diferentes lugares de la vía Láctea con mejor o peor suerte. Quizás los haya llegados fueron los más afortunados, hasta que la sinrazón humana, acabo con todo con sus sueños y esperanzas 30 años atrás.
—Dicen que era el lugar más hermoso del Universo - se dice para sí mismo Diego, antes de levantarse y salir también de la habitación.
La Luna, antes de la guerra también era un lugar hermoso. Ahora su única esperanza es volver a la Tierra, y, que después de 800 años, vuelva a ser habitable.
Diego Galán Ruiz (España)
Publicado en la revista digital Minatura 145
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