Como esta imagen fría y congelada,
con la soledad que sin piedad la baña,
tiritaba gélidamente mi alma,
extrañando ese calor de tus palabras.
Días de escalofríos y abandono,
enclaustrada en un mundo sin motivos,
era hielo lo que daba tu corazón,
eran mentiras las que helaban mis sentidos.
Hoy el deshielo me vuelve a la realidad,
despierto del letargo voluntario,
sé que radiante el sol de nuevo brillará
y mi corazón dejará de sentirse solitario.
MARÍA ERNESTINA TORRES SÁNCHEZ
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