sábado, 26 de diciembre de 2015

EN UN VUELO


Hay ciertos espacios auténticos.
Miradas sólo tuyas con el silencio en la mano
y el cabello ondeando hacia el infinito.
Un juego de sombras entre mi chaqueta y yo,
en la pared de latidos inconclusos.

Provoca una sonrisa maquiavélica
cuándo se contonea la tarde libre en la plaza,
entre sillas y palomas con alas extendidas, grises,
medio rotas, entre migajas de pan y suspiros,
con el vino que ayer no bebimos... ácido.

Y en la esquina el violín,
con notas de río púrpura que se desliza de mi rimel
y me cubro el rostro con guantes sin dedos... sucios.

Y luego suena la campana negra, gigante de la catedral,
entonces percibo que me he ido moribunda en un vuelo,
con vestido largo y zapatos de abril.

Mari Freire

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