sábado, 5 de diciembre de 2015
AHÓGATE EN MI SER Y NO TE VAYAS
¿Serás, amor un largo adiós sin esperanza alguna?,
¿una cita obligada del destino? ¿Un recuerdo perdido e imborrable
en medio del camino,
en la noche más oscura y profunda?
¿Serás la melodía interminable?
Vivir, desde el principio, es separarse, es derrochar con calidez el alma
es, en el mismo encuentro, darte cuenta que ya te has apartado.
Y que es inútil darse con la luz, con los labios, con la calma.
¡Pálida soledad de olas vencidas! ¡Tormentas desatadas!
Mis derramadas gotas de dolor hieren tu gris costado
tenaces, desbordadas, como miles de agujas implacables,
mientras tu despedida se acuesta aquí a mi lado.
¡Hoy decido alejarte y exiliarme pero mi cuerpo todo te reclama!
¿Dónde quedan los besos? ¿Dónde las mil caricias que me has dado?
Un cielo de perdidos barriletes azules te desarma
cada vez que recuerdo tu infinita ternura. O tu mirada.
Mil estrellas de hielo horadan rotas carnes, amado
Una cadena de anhelos y de besos nos ata y nos oprime y nos desgarra.
El corazón percibe mi lamento de tener que estar ciega y desolada.
De dar sin recibir. Condena de mi vida que te llama.
De mis deseos azules apretados en pálidas guirnaldas.
¡Lucha contra mi cuerpo que te roza y te envuelve con su llama!
¿Serás una vez más el pez secreto que se ahoga
En mis calientes y gozosas aguas?
La luna escribe ríos sobre tu sexo que reclama
¡Ven a mí en esta hora!
María Itza (Argentina)
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