martes, 3 de noviembre de 2015
YANG ZE
El único triunfo de la red que atrapa,
(como un niño mariposas),
mis sueños...
Es seguro lucro manifiesto,
Que convierte las palabras,
en poemas.
Extenuante euforia cincelada,
a golpe de martillo
y de marro.
Cámbrico nudo/sortilegio,
de inexcrutables axiomas.
Poemas desnudos,
delicados eufemismos,
Huérfanos y arrugados,
como ASES de baraja,
Crípticos,
y/o... despampanantes.
Realidades elegantes,
con bombín y chalequillo,
Quizá, también...
Bien engarzadas,
En las auras diluvianas,
Del silencio y el amor.
Los versos,
Los versos, son...
En la fuente milenaria de la prosa,
Los prodigios y equilibrios
De la suerte,
Los versos... son,
Conspiración.
Como el encanto pequeño
De darle palmaditas
(En la espalda)
Al que llorando se atora,
Con su propio recuerdo agonizante,
O con la piedra aguda del dolor.
Así de simple, así de simple...
Caminan las palabras,
Equilibristas sin miedo,
en una cuerda distentida,
Ya sea que:
Entre dos escarpados riscos,
De vocablos limosneros,
O
entre los aromas de la vida y de la muerte,
Que,
Escritos "a priori" sin sentido,
O "a posteriori" sin enojo,
del Cinábrico paradigma,
Nos acontece.
El truco,
consiste en que;
Por un breve y radiante instante;
Interesante,
Muerdas el silencio de la noche,
Fijes la mirada en la osadia,
Abras el oído ligerito,
Y estés presto,
a escucharlo.
Yang ZE... te dirá lo que escribir.
Roberto Rochin
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