jueves, 5 de noviembre de 2015

MI MUY QUERIDA MAMÁ.


Contra ti mi alma grita,
tú que me cortastes el pene,
me llamas nena y no nene
y me vistes con faldita.
Quieres que acepte ser Rita
y arrastre un sujetador,
que entre piernas lleve hedor,
por estar con el renuevo,
pero si me pica un huevo
rasco con mucho candor.

Eres una mala madre,
me pones a cuatro patas,
me sientas entre unas matas
y luego quieres que ladre.
No pretenderás que cuadre,
mi vida con tus caprichos,
los hijos no somos bichos
que manejas a tu antojo
y ser un palomo cojo,
no contemplo entre mis dichos.

Nunca sabré lo que soy,
si un travestido ó un perro,
ya lo sabré en tu entierro
si puñalada te doy.
Pero en el día de hoy,
todavía me pregunto
por qué no puse un gran punto,
en tu celo maternal,
nuestra relación carnal
debió acabar este asunto.

Julio G. del Rio -Valencia-

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