Si ya no es así… me arrullaré con el cántico de la luna
y pernoctaré por el resto de mis días a la intemperie
¿sólo soñando?… Haré una fogata y me abrigaré con
mis recuerdos… Y cuando se apague, sólo cuando se
apague, besaré mi rostro, sugestionándola con la idea
de quitarle las penas, que opaco ya ha de reflejarse
en el suelo; como un patético errante, así sentir mi piel
muerta, deliberante de los castigos por mi torpeza…
Esta vez no lloraré… y si ven alguna lágrima, será por la sed
de mis ojos, ante la ansiedad que aún merodea una y otra vez…
laceraré mis manos y ya jamás escribiré con dolor ajeno, así
culpar todo a la inercia, y hacer descansar a mi corazón... lo
que brote, lo retendré en mí… no serán costras, serán mis versos
Diseñaré un karma muy particular, inimitable, impalpable
solo a mi lastimará, seré mi propio parásito; no arrastraré
ni a mi sombra siquiera… Asociaré mi sustancia a las 4
estaciones, y me evitaré a toda costa soñar, me forzaré a
dormir con lo brazos cruzados, induciré o invocare a esas
pesadillas que te apartarán de mi lado; y no lloraré más…
Ya está todo entendido, lo que creí era mi bosque
encantado, no era más que un matorral de hierbas
y arbustos con espinas. La ilusión me llevó a la fantasía
y a toda costa la creí única mía; pues ya desperté y voy
retirando cada mentira, sin dejar aun de asombrarme por
el espacio e importancia que le di; esto, es real, sin sabor.
Enrique Arana Jáuregui -Perú-
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