miércoles, 4 de noviembre de 2015

AQUELLA TARDE DE INVIERNO


No sé tú, pero yo te perdí
esa tarde de invierno
junto al fogón de los sueños
forjados del calor
de tu inocencia
que en mi piel se albergaba
para hacerme sentir
tus primicias de amor...
Para hacerme sufrir
en el tiempo
las horas fugaces
en la miel de tu cuerpo
endulzando mi piel
con el vino en mis labios
de tus senos ardientes,
que enmielaban mis manos...
De mis locos azares
yo bebía la copa
que embriagaba mi suerte
en los días de abril
ya pasado el invierno
cautivado de nieves
en la luna plateada
reflejada en el mar
alumbrando el destino
de radiante primavera.
Ya sin tu voz,
sin tu risa y tu calor
¿De qué muere mi sueño?
Simiente del amor
sin la lluvia temprana,
sin el calor de abril
sin la humedad del surco,
sin tu mano
sin semilla
sin tus ojos
que han negado la luz
de mi camino...
Así muere el milagro,
milagro de vivir
a tu lado,
muriendo en tu amor
cada día
sin tu calor,
sin la luz de tus ojos,
sin tu risa
despertando el alba
sin tus manos
dando calor a mi pecho...
Sin tus sueños en mi almohada,
así te perdí,
mi mozuela del alma,
a la luz del fogón
aquella tarde de invierno...

RICARDO FLORES JOYA

No hay comentarios:

Publicar un comentario