miércoles, 4 de noviembre de 2015
A NADIE HE AMADO TANTO COMO A TI TE AMO
A nadie he amado
como a ti te amo,
dímelo tú,
mi adorable niña,
¿qué puedo hacer?
Mis pensamientos
están contigo,
mi poesía nace de ti,
la luz que ilumina
mis lúgubres noches
procede de ti,
y este inconmensurable
amor contenido en mi ser
solamente es para ti.
Tú eres primavera
en mi colorido
y dorado otoño,
mi excelsa musa,
y fuente de inspiración
al albor primera
Eres ser de mi devoción
en mis ardientes pasiones,
cual vendaval
de aromáticas
y emblemáticas flores
en el jardín
de mi edén privado.
Dulcemente me adulas
y en voz queda
me dices
tantas cosas bonitas,
que me elevas
con dulzura
a tu propio cielo,
con tus encantos.
con tu ternura
y con tu hermosura.
Ante mí estás inerme
y desnudas tu alma pura,
me llenas de caricias,
furtivos abrazos
y ardientes besos,
y todo ello porque eres
un alma generosa,
noble, grande y pura.
Mi vida antes de ti
era solitaria y dura,
y apareciste en mi vida
llenándola
de la dicha más pura.
Con tus delirios
enciendes la llama
de mis desilusiones
y de mis vanas
y pérdidas esperanzas.
Con el fuego de tu pasión,
arde mi corazón
y haces de mí
un hombre nuevo.
Tantas cosas impensadas
me han sucedido contigo.
Me haces creer
Que soy único,
que con mis versos
conquisté
más que tu alma,
y que soy el único
dueño de tu amor y
única razón de tu querer.
Eres mi dulce dama
que me quita el sueño,
tanto al amanecer,
como al anochecer
de tanto querer.
Vaya preciosa
y divina mujer.
Dímelo tú así,
¿cómo no te voy a querer?
Tendría que estar loco
o ciego para rechazar
tu cariño y tu querer.
Oh, mi bella Dulcinea
de mis pasiones,
princesa zarina
de mis ensueños
y de mis visiones.
Permíteme
que te siga amando
y soñando
que soy tu único dueño.
La noche llega
y tu amor bendito,
y tu recuerdo está conmigo.
Me levanto
de madrugada,
y al verte
sé que tu corazón
está conmigo,
entonces te leo
y me hago la ilusión
que todos tus versos
aún son para mí.
Me siento honrado,
me siento dichoso
y gozoso.
Que sentimiento
más sublime sacrosanto
y bello
el que segrega mi alma,
a través de mi corazón
de ti locamente enamorado.
George Rivas Urquiza -Perú-
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