martes, 6 de octubre de 2015

TU CAMA COMO UN BRAZO DE MAR


Tu cama como un brazo de mar,
Un trabalenguas
Irreconciliable con el tedio.
Y ese ansia aventurera de perdernos
Como animales nuevos sobre el blando,
Anclado el uno en la boca del otro,
Como una sílaba que se resiste,
Sin llegar a más puerto que el delirio
Salvaje de tenernos, y basta.

Un reloj vacío de horas,
Un desierto de azúcar,
Tu cuerpo.
Llevas las manos preñadas de luz
Y en la mirada una suerte de acorde
Que me rompe por dentro sin herirme.
¡Llenos de vida, amor!

Qué más puedo contigo, mujer,
Cuando te he recorrido como un mapa.
Después de atravesar tu continente
Y volver cien veces más sobre tu nombre,
No se extingue tu marca ni se apaga tu estrella.
Tú y yo, jirones pares de la misma niebla,
En pie frente a la paradoja del espejo:
Dos senderos inéditos, legítimos,
Y un solo par de huellas.

CARLOS BONINO

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