(O: Un ausente en busca de otros ausentes)
08:55
Sólo el moscardón cruzando la sala interrumpe el silencio.
El hombre en el centro del cuarto observa sus
propias huellas el polvo flotando en rededor.
Salvo lo que el atropello quebró nada han dejado.
El hombre gira, el polvo incendiado con él, el moscardón
vuelve y sale por el extremo derecho del cuadro.
Las cachiporras las groserías las bestias
bípedas no tienen tarea pendiente aquí,
concluyeron.
El sol intercepta en el pecho
al hombre que conserva un brazo en la sombra.
Las ventanas faltan la puerta quebrada yace.
El hombre mira al aire azul lejos.
09:10
Las voces regresan los niños saltan uno sobre otro.
Ignora dónde los guardan con su madre viva o muerta
el hombre que se lleva una mano a la frente
ora sonriendo ora sollozando según
sople el recuerdo los sonidos crezcan disminuyan
los pasos se acerquen se alejen etcétera.
La luz ingresa a pleno y en ella arde ahora el aleteo loco
del pájaro que aterrado retrocede.
Ante el portarretrato vacío el hombre gesticula, el cuerpo
no le basta, el corazón
finalmente estalla, el dolor
se queda para siempre.
09:30
El hombre o el fantasma del hombre
hace abandono del predio.
Del libro Poemas de ausencia de Jorge Brega -Argentina-
Compartido por Rolando Revagliatti
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