Árbol amigo
Tengo que situarme lejos
cuando quiero contemplarte.
Te abarco con la mirada,
alzo la vista al cielo
para en este recorrido
mis ojos, faros abiertos
de ti puedan llenarse.
Eres grande, inmenso, bello,
desafiante a todos los vientos.
Le das hogar a las aves
y también a los insectos.
Tus ramas son brazos enormes
que bailan danzas alegres
incansables en el tiempo.
Te yergues soberbio, altivo,
como nave en el desierto.
Estas solo y lo sabes,
tus amigos y compañeros
hace lustros que cayeron.
Pero tú árbol amigo sigues perenne
para dar sombra al labrador
en las tardes más calientes del estío,
cuando con esfuerzo y sudor
va recolectando el rubio trigo
Concha Gorostiza Dapena -Conil-
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