domingo, 5 de julio de 2015

LA NOCHE DE CRISTAL


Se rompió el silencio, en un instante, en aquella noche hecha de cristal y vaho de alcohol, en aquella noche en la que se encendieron, precipitadas, las estrellas eléctricas de las casas y una mujer caía terriblemente herida. En esa noche, los perros abandonados ladraron cuando la muerte pasó por aquel callejón donde dormían, entre cartones, los desahuciados de las sombras. Volvieron a ladrar tras los pasos precipitados de un hombre que huía manchado de sangre, y ladraron nuevamente a las sirenas de las ambulancias y a los coches de la policía. Después, cuando todos se fueron, ladraron a la luna.

Al amanecer, los camiones de la basura recogieron los contenedores con prisas. Ningún empleado se percató de que, en uno de ellos, brilló por unos segundos el acero del puñal asesino. Los perros enmudecieron y, de la oscuridad, comenzaron a salir hombres que se desperezaban con tragos lentos de vino. En el cielo se abrían los cuchillos del alba…

ISIDORO IRROCA

No hay comentarios:

Publicar un comentario