Alimento tus palabras
con la paciencia de mi sentir
y en la cabecera de la cama
me siento a observarte,
estás tan hermosa
que es imposible no caer en la tentación,
y la imaginación
empieza a jugar con los sentidos.
Con mi vista recorro tu figura
y tus movimientos pausados.
Nos transformamos
ante los gestos acariciantes
y en nuestra desnudez, poseídos por la calma,
sentimos lo áspero y lo suave de nuestra piel,
lo húmedo y los olores
que se desprenden del acto del amor.
¿Quién piensa en las palabras escondidas
que gritan en las bocas esperando un beso?
cuando tú estás allí
en la plenitud de tus encantos
esperando la ardiente realidad
que acaricie tus juguetes
para encender el fondo de tu Cielo.
Ysidro Parra -Venezuela-
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