Sabes, mi dulce Negrita
cuanto deleite provoca
esa sonrisa en tu boca
que en mi alma se me inscripta.
Tu rostro feliz y bello
a la vista de mis ojos,
provoca un rico destello
aumentando mis antojos.
Y si llegara a tocarte
disfrutando tu calor,
pones a mil mi ardor
y dispuesto para amarte.
Tu cuerpo recorrería
para disfrutar tu piel,
cuanto mi alma te ansía
el disfrute de tu miel.
Miel volcánica y genuina
a la que yo me doblego,
porque ella apaga mi fuego
de una forma divina.
Amarte al amanecer
cada día de mi vida,
para volverte a tener
encima de mi , sostenida.
Eres mi ilusión bendita,
toda la vida yo diera,
y que de mi no se fuera
el sabor de mi Negrita.
ROBERTO BATISTA PARGAS -Cuba-
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