martes, 30 de junio de 2015
UN CANTO A MUELAS DE LOS CABALLEROS
Por tus frondosos pinares
y tus valles pintorescos,
eres un rincón de España,
señorial y predilecto.
Tus edificios de piedra, toda labrada
cual grandioso monumento
y la historia de tus héroes
cuna de grandes talentos.
Desde la Sierra te alumbra
tu Fenal hecho un vergel,
que en nada envidia a Sevilla,
ni a ninguna maravilla
de Murillo y Rafael.
En su centro está el Palacio,
de la más fina maqueta;
sin duda fue inspiración
de algún ilustre poeta.
Embellecen su recinto,
sauces, cipreses, naranjos,
palmeras y siempre-vivas,
pinos reales y madroños,
y miles de plantas floridas.
Rosale, lirios, geranios,
jazmines y madreselvas;
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eres un cachín de cielo
querido pueblo de Muelas.
Tu río es el más truchero
que fluye desde la sierra
y tus gigantes castaños
bordeando la carretera,
cobijan bajo su sombra,
a infinidad de parejas,
testigos de los amores
de galanes y doncellas.
Si los turistas supieran
que en Zamora había este edén
vendrían a ti derechos,
con sumo gusto y placer.
A respirar tu aire puro
y de tus manjares, comer.
Perdices, liebres, conejos,
corderos, cabras y ovejas,
que tu siempre al viajero
obsequias con cosas buenas.
El Cristo de la Piedad
te guarda desde su templo,
porque todos los adoramos,
porque todos lo queremos;
y todos lo veneramos
por ser el Patrón del pueblo.
¡El Cristo de la Piedad!
¡El Cristo más milagrero!
Vicente Frontaura (Julio de 1966)
Publicado en la revista Carballeda 47
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