jueves, 22 de enero de 2015
VISLUMBRO…
Vislumbro calaveras en el horizonte
como fósiles cuaternarios envejecidos,
crisálidas habitan en sus cuencas sin ojos
pasajeras efímeros en aquiescencia volátil.
Sopla un viento aquilón de polo norte
que estremece sus pobres huesos
en un tintineo de cascabel
que arrecia en esa inercia
en la que habitan.
Donde se resisten los susodichos huesos
a cambiar su estado de reposo.
Articulados, sin movimiento a, no ser
por la intervención de soplar el viento.
Como miles de cascabeles
sonar de huesos huecos.
Como cascajos viejos, frágiles por su edad
que pueden quebrarse al momento.
Huracán como olas en círculo.
Por parapeto tan solo oleos negros,
si al menos estuvieran consagrados…
Tal vez, podría hacer algo por ellos…
Cierro los ojos y temo…
En una condensación sin freno
se pierde su rastro añejo…
Solo queda un ruido estentóreo
sin apenas estela o eco
que, poco a poco se va perdiendo…
Lola Wizner
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