Relativamente amarga
la vida, descamisada,
descubre nuestra mentira
y agacha nuestra mirada.
Nuestra fe nos desbarata,
en un rol de paz callada
y al compás de un organillo,
la feria nos sale cara.
No menciones los amores,
en una vejez templada,
la muerte te satisface
si la vida es una tara.
Se hace gris nuestra expresión,
al descubrir, a las claras,
que es tiempo de valorar
a esa verdad, sola y rara.
Julio G. del Río
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