miércoles, 21 de enero de 2015

RECOGÍ UNA HADA


RECOGÍ UNA HADA
recién caída
de la primera trepa
de un antojo.

Le di de beber
de la tinta que decora mi piel
y le entablillé las alas
con retazos de la tela
de un amor
entre imposible e impensable
y dos alfajías
de un postero abandonado
en los altos de Gomorra.

La cuidé en su convalecencia.

Me cuidó
de calenturas maltas
y de las tercianas
que me enferman
por vicio y complacencia.

Nos cuidamos… Luego voló.

Una vez sana
y harta de mi yo enfermizo crónico
se fue.

¿Si la echo de menos?
Bueno ella es un hada
y yo un futuro cadáver (como tú)

Ella no existe (según la cordura)
y mis fantasías
son reales hasta el dolor.

Al antojo del que cayó
le entró la seca
y fue cortado para leña,
que aquí los inviernos
sin ilusiones
son muy fríos.

FRANCISCO TOMÁS BARRIENTO -Campofrío-

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