En la madrugada
saboreas tu primer café.
La casa rebosa silencio.
Observas su impecable orden
y te inquietas
como si temieras en el futuro
una continua madrugada
donde no se pueda cambiar los muebles
y nada desordene, ni perturbe.
Como si temieras lo definitivo,
no poder curiosear los límites.
Como si la existencia
acabara en esta línea.
Del libro Interiores de
ANA ISABEL ALVEA SÁNCHEZ
Publicado en luz cultural
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