Quien quiera, que tome mis viejos zapatos
y rompa a cruzar mi mismo camino,
y salte o despiece los cantos de barro
que esperan volver a marcar mi destino;
y beba el vino que jamás me ha saciado
e inhale el aroma que ya no respiro,
y encuentre las sombras que un día dejaron
destellos de luz en mis ojos cansinos.
Y llegue a mi tumba, y encuentre enterrado
mi cuerpo cubierto de hiedra y racimos,
y arranque aquel nombre que fue mi pasado,
y apague la luz, y me deje tranquilo.
LUIS MIGUEL LEÓN -Sevilla-
Publicado en Luz Cultural
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