lunes, 5 de enero de 2015
¡QUÉ CANSADA ES LA VIDA!
Si entro en el puzle de mi mente.
Si elevo la plegaria a un razonamiento ilógico por el teorema y praxis.
¡Qué hastiada supone el complejo de digerir el eclipse lunar
de mi concienca raída!
A veces retuerzo la idea de oirme en una sequía,
en las acequias, ADNS consanguineos,
odiarme entre acertijos sonoros,
el ayer pudiente,
el ahora maléfico,
rozar lo frágil.
Los sepulcros blanquecinos de la partida de ajedrez.
Mirar y mirar entre el color sepia.
Encogerme de hombros,
besarte,
y proliferar
arquetipos que no existen.
Gritarme, flagelar el hinchazón de las rodillas,
y seguir inutilmente siendo un mártir,
o el pez en una pecera sin complejos.
La vida se cansa entonces de decirme
la alcoba que debo elegir.
ISABEL REZMO -Úbeda-
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